Mandela: el legado a la igualdad y demoracia

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En reconocimiento a su contribución para la formación de la cultura de paz y libertad, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 18 de julio como el Día Internacional de Nelson Mandela. Uno de los pacificadores más recordados y admirados, inició su camino hacia el reconocimiento desde su juventud, formando parte del Congreso Nacional Africano (CNA), partido político que velaba y defendía los derechos de la población negra de Sudáfrica.

El Gobierno de Sudáfrica recibió en el año 1948 al nacionalismo radical con un régimen denominado apartheid (separación), el cual designaba una política de segregación racial y de organización territorial, la cual fue ejecutada en toda Sudáfrica, un estado multirracial hasta 1990. El objetivo del régimen era la separación de razas (blancos, asiáticos, mestizos o negros), estableciendo una jerarquía de dominación por parte de la raza blanca, y las que eran oprimidas. La repercusión estuvo en el plano geográfico, mediante la creación forzada de territorios reservados. Es en esta estancia donde la imagen de Nelson Mandela se formaría como el ícono de lucha por los derechos y la libertad, organizando a las personas de raza negra, desde las oficinas del CNA, a alzar su voz en señal de protesta y lucha por el respeto de sus derechos, lo cual lo llevo a una lucha constante de diez años, la cual terminaría con su arresto y el de varios activistas por parte del gobierno de turno el 5 de agosto de 1962, bajo una sentencia de 27 años. Su encarcelación y el sistema que lo sentencio lo obligó a picar piedra encadenado cada mañana, sufriendo sus pulmones y ojos daños irreversibles.

“He luchado contra la dominación blanca y combatido la dominación negra. He promovido el ideal de una sociedad democrática y libre en la cual todas las personas puedan vivir en armonía y con igualdad de oportunidades y derechos. Es un ideal por el que espero vivir, pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir” (20 de abril de 1964, declaración de Mandela durante juicio).

Con Mandela y activistas en prisión, los jóvenes de los barrios negros de Sudáfrica continuaban su lucha contra el gobierno de la minoría blanca, y organizando campañas para su liberación. El 11 de febrero de 1990 el presidente sudafricano Frederick de Klerk liberó a Mandela, y juntos iniciaron el camino para la formación de la democracia multirracial, siendo impedido por la minoría blanca, la cual rechazaba el llamado a elecciones libres. El 16 de abril de 1994, millones de sudafricanos hicieron filas para participar en los primeros comicios democráticos, dando fin al régimen apartheid, el cual llevó a Mandela a la presidencia el 10 de mayo de ese año.

Sus deseos para lograr una Sudáfrica libre y justa para todos lo convirtieron en la voz de aquellos que eran silenciados. Los eventos desafortunados que lo mantuvieron detrás de una celda, no fueron motivo para que, a su salida, siga con la lucha de la igualdad en derechos de los ciudadanos sudafricanos, quienes lo eligieron como presidente y que, año a año, homenajean al máximo exponente de la libertad.

Mensaje del Secretario General por el Día Internacional de Nelson Mandela 2016