Zeid solicita investigación penal internacional en Myanmar ante violencia contra rohingyas

Refugiados rohingyas cruzan el Río Naf para llegar a Bangladesh en balsas hechas de bamboo. Foto: UNICEF/Brown

05 de diciembre, 2017 — La violencia en Myanmar que ha provocado el desplazamiento de más de 625.000 personas hacia Bangladesh, podría tener elementos de genocidio, dijo este martes el jefe de derechos humanos de la ONU.

“Los rohingyas han sido atacados físicamente, oprimidos, privados de derechos y nacionalidad. ¿Cuánto tienen que soportar las personas antes de que sus derechos sean reconocidos por su gobierno y por el mundo? Ante todo esto, ¿alguien puede descartar que haya elementos de genocidio? “, declaró Zeid Ra’ad Al Hussein en una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.

Zeid solicitó una investigación penal internacional para los perpetradores de la violencia en contra de los rohingyas y condenó los ataques “generalizados, sistemáticos y brutales”, así como las décadas de discriminación y persecución.

El Alto Comisionado instó al Consejo a considerar la posibilidad de hacer una recomendación a la Asamblea General de las Naciones Unidas para que establezca una nueva instancia imparcial e independiente o un mecanismo complementario al trabajo de la Misión de Investigación en la última ola de violencia y abusos, para ayudar a las investigaciones penales individuales de los responsables.

En respuesta, el Representante Permanente de Myanmar ante la ONU en Ginebra, Htin Lynn, dijo al Consejo que su gobierno estaba tratando de encontrar una solución a la crisis con la ayuda de la comunidad internacional y negó que exista una política oficial de apuntar a los rohingyas.

Añadió que su país había llegado a un acuerdo con Bangladesh sobre el “retorno voluntario, seguro y digno” de los desplazados, y este proceso se lanzaría “dentro de dos meses”.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y otras organizaciones internacionales estarían participando en “varias etapas de reasentamiento”, dijo el embajador, ayudando a evaluar sus necesidades como “miembros de la comunidad” de Myanmar.

El Representante aseguró que su gobierno estaba siguiendo la hoja de ruta contenida en el reciente informe sobre Myanmar hecho por la comisión dirigida por el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan.

Las recomendaciones del documento incluyen luchar contra la pobreza, aumentar los esfuerzos de desarrollo, garantizar los derechos humanos y fomentar la reconciliación.