Muchos grupos humanitarios no pueden controlar los riesgos en las zonas de guerra, dice el informe respaldado por las Naciones Unidas

En un Servicio Aéreo Humanitario de las aeronaves de las Naciones Unidas (UNHAS) antes de aterrizar en Dinsoor, el centro de Somalia. Foto: OCHA

26 de junio de 2017 – Los trabajadores humanitarios quieren ayudar a las personas en algunas de las principales zonas de guerra; sin embargo, los riesgos extremos y las amenazas paralizan sus operaciones, concluyó hoy un informe respaldado por las Naciones Unidas.

“La falta de respeto de las ‘partes en conflicto’ a los principios fundamentales del derecho internacional humanitario, además de la brutalidad y volatilidad de los conflictos armados actuales, hacen extremadamente difícil y peligroso para estos trabajadores humanitarios valientes prestar ayuda humanitaria y protección en emergencias complejas” dijo el Coordinador del Socorro de Emergencia Stephen O’Brien, cuya Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) coprodujo el informe.

Presencia y proximidad: Permanecer y Cumplir, 5 años después, producido por la OCAH, el Consejo Noruego de Refugiados (NRC por sus siglas en inglés) y la Escuela de Asuntos Internacionales de Jindal en la India, se basa en entrevistas de más de 2.000 trabajadores humanitarios internacionales y nacionales, e incluye estudios sobre la ayuda humanitaria en Afganistán, la República Centroafricana (RCA), Siria y Yemen.

“Es nuestro deber como trabajadores humanitarios trabajar donde las necesidades son mayores”, dijo Jan Egeland, Secretario General de Consejo Noruego de Refugiados. “Pero nuestra comunidad humanitaria internacional está fallando a muchas personas en muchos lugares, desde Siria y Yemen hasta Sudán del Sur y Nigeria. Los riesgos y las amenazas extremas paralizan a demasiadas organizaciones y su capacidad para ayudar y salvar vidas.”

Entre sus conclusiones, el informe halló que al igual que las necesidades generales en el campo, el déficit de financiación también ha aumentado, por lo que se requiere recortar los proyectos y la ayuda humanitaria.

Basándose en las entrevistas con los trabajadores humanitarios, los autores también concluyeron que hay un aumento de los secuestros de trabajadores, que la criminalidad es vista como una creciente amenaza y que también hay un aumento en el número de incidentes contra los trabajadores humanitarios nacionales.

“Los humanitarios expresaron una mayor percepción de riesgo y vulnerabilidad, a pesar de que la mayoría de los incidentes principales de seguridad que les afectan ocurren en pocos países y tienden a reflejar el mayor nivel de actividad humanitaria las zonas de conflictos en vez de una focalización amplia de los humanitarios alrededor del mundo.” escribieron los autores.

El informe es un seguimiento de cinco años al documento de 2011, Permanecer y Cumplir, que proporcionó asesoramiento y recomendaciones a los profesionales sobre cuestiones críticas, como la gestión de riesgos, las asociaciones responsables, el cumplimiento de los principios humanitarios, la aceptación y las negociaciones con los actores pertinentes.

Entre las conclusiones, los autores escribieron que “no se han alcanzado progresos suficientes desde 2011, y muchas de las recomendaciones que figuran en el informe inicial continúan siendo particularmente relevantes en la actualidad”.

Otras tendencias señalan que los humanitarios están más enfocados en el análisis de seguridad y que la programación remota, cuyo concepto es utilizar organizaciones locales para ayudar a implementar actividades humanitarias, puede generar riesgos y perjudicar la calidad de los programas de protección y humanitarios.

Traducción no oficial realizada por el Centro de Información de las Naciones Unidas para el Perú.

Lima, junio de 2017