21 de Marzo – Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

Foto: PNUD

La Asamblea General de la ONU proclamó este día en 1966 en recuerdo a una manifestación pacífica de protesta en contra del apartheid realizada el 21 de marzo de 1960 en Sharperville, Sudáfrica, y que terminó trágicamente con la muerte de 69 personas luego que la policía abriera fuego en contra de los manifestantes. En la resolución respectiva, la Asamblea instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial en cualquier lugar del mundo.  

Declaración del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

21 de marzo de 2017

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial es un recordatorio anual de que todos debemos redoblar los esfuerzos con miras a combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, la incitación al odio y los delitos motivados por el odio.

Pero el 21 de marzo debería ser algo más que un recordatorio. Las personas de ascendencia africana siguen siendo víctimas de delitos de odio racista y de manifestaciones discriminatorias en todos los ámbitos de la vida. El antisemitismo sigue asomando su fea cabeza en Estados Unidos, Europa, el Cercano Oriente y otras regiones. En numerosos países, las mujeres musulmanas que se cubren con el velo islámico son objeto de insultos e incluso de agresiones físicas cada vez más frecuentes. En América Latina, a los pueblos indígenas se les sigue estigmatizando, hasta en los medios de comunicación.

Resulta evidente en todo el mundo el peligro que entraña la demonización de grupos de población específicos. En Sudáfrica, se han reproducido en fechas recientes disturbios xenófobos y actos de violencia contra los inmigrantes. En Sudán del Sur, la polarización de las identidades tribales, -azuzada por incitaciones al odio- ha llevado al país al borde de una guerra étnica generalizada. En Myanmar, los musulmanes de etnia rohingya, denostados durante largo tiempo como “inmigrantes ilegales”, han sido víctimas de horrendas violaciones.

En el mundo entero, las medidas orientadas a dividir y la retórica de la intolerancia tienen como blanco a las minorías raciales, étnicas, lingüísticas y religiosas, así como a los migrantes y los refugiados. Las expresiones que generan miedo y desprecio entrañan un potencial de consecuencias reales que a menudo llegan a manifestarse.

Las estadísticas del gobierno del Reino Unido indicaron un súbito aumento de las denuncias por presuntos delitos de odio en las semanas que siguieron al referendo del 23 de junio de 2016 sobre la participación de ese país en la Unión Europea, consulta que tuvo a la inmigración como uno de sus temas centrales.

Las cifras proporcionadas por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de los Estados Unidos indican un alza del número de delitos motivados por el odio que se perpetraron en todo el país en 2015, año en que comenzó con ímpetu la campaña presidencial –una campaña que a menudo se centró en las presuntas amenazas que planteaban los inmigrantes hispanos y musulmanes-. Según datos compilados por el Southern Poverty Law Center, los inmigrantes y los afroamericanos fueron los más afectados por delitos de odio en los días siguientes a las elecciones, aunque todavía no están disponibles todas las estadísticas correspondientes al año 2016.

En Alemania, en 2016 hubo unos diez ataques diarios contra migrantes y refugiados, lo que representa un incremento del 42 por ciento en relación con 2015. Las denuncias por presuntos delitos de odio aumentaron más del triple en España de 2012 a la fecha, y en 2015 alcanzaron la cifra de 1.328. En Italia, las denuncias por delitos de odio pasaron de 71 a 555 en 2015; en Finlandia los presuntos delitos de odio se duplicaron entre 2014 y 2015, y en este último año se denunciaron 1.704 incidentes.

Estas cifras ofrecen una imagen parcial de la situación en los respectivos países, pero en muchos otros Estados no se compilan datos sobre delitos de odio por motivo racial y las dimensiones reales del problema permanecen ocultas. El tratamiento del racismo y la xenofobia comienza con la comprensión de la extensión del problema. Insto a los Estados a que redoblen los esfuerzos con miras a compilar datos desglosados, que comprendan incluso categorías raciales y étnicas, de modo que podamos vigilar las tendencias, comprender las causas y concebir y aplicar medidas específicas con el fin de generar cambios concretos.

Este Día Internacional nos recuerda que los Estados no tienen excusas para permitir que el racismo y la xenofobia se enquisten y mucho menos para dejar que prosperen. Los Estados tienen la obligación jurídica de prohibir y eliminar la discriminación racial, y de garantizar el derecho de todos a la igualdad ante la ley, sin distinción de raza, color, origen étnico o nacional.

Los Estados deben adoptar leyes que prohíban de manera explícita la incitación al odio racial, lo que abarca la difusión de ideas basadas en la superioridad racial o el odio entre las razas, la incitación a la discriminación racial y las amenazas o la incitación a cometer actos de violencia.  No se trata de un ataque a la libertad de expresión ni de un intento de acallar las críticas o las ideas polémicas, sino el reconocimiento de que el derecho a la libertad de expresión conlleva deberes y responsabilidades especiales.

Nos enfrentamos a un mundo en el que las prácticas discriminatorias siguen estando a la orden del día. Pero no debemos desesperar.

Los órganos que trabajan por la igualdad y las instituciones nacionales de derechos humanos de muchos países colaboran para prevenir y combatir la discriminación. Algunas entidades encargadas del cumplimiento de la ley están incorporando las normas de derechos humanos en su proceder, no sólo porque tienen la obligación legal de hacerlo, sino porque su integración mejora la eficacia de la actuación policial. De manera análoga, los profesionales de la educación y la sanidad, así como los buenos empresarios, hacen frente a los prejuicios y al uso de perfiles discriminatorios de índole racial, étnica o religiosa que existen en sus sectores. Los progresos logrados hasta ahora deben continuar, incluso mediante la acción afirmativa, la capacitación y el realce de la notoriedad de las minorías étnicas y raciales.

Las Naciones Unidas han lanzado varias iniciativas para combatir el racismo y la xenofobia, entre otras la campaña  “JUNTOS”  que promueve el respeto, la seguridad y la dignidad de refugiados y migrantes, ¡Luchemos contra el racismo!  y el Decenio Internacional para los Afrodescendientes.

Mi Oficina, el ACNUDH, pide actualmente a los pueblos de todo el mundo que “Defiendan hoy los derechos de los demás”. Y, en el mundo entero, eso es exactamente lo que muchas personas están haciendo. Se oponen a la discriminación, dondequiera que ésta se manifieste.