2 de Diciembre – Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud

Una trabajadora doméstica lava la ropa a mano en Nueva Delhi, India. Foto: OIT / B. Patel

Una trabajadora doméstica lava la ropa a mano en Nueva Delhi, India. Foto: OIT / B. Patel

Con el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, que se celebra el 2 de diciembre, se recuerda la fecha en que la Asamblea General aprobó el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena (resolución 317(IV), de 2 de diciembre de 1949).

El día se centra en la erradicación de las formas contemporáneas de esclavitud, como la trata de personas, la explotación sexual, las peores formas de trabajo infantil, el matrimonio forzado y el reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados.

Hoy en día existen 21 millones de mujeres, hombres y niños que son esclavos en el mundo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) se ha asociado con actores, defensores de los derechos humanos y deportistas de renombre internacional en su nueva campaña de sensibilización destinada a combatir la esclavitud a nivel mundial para decir: ¡Terminemos con la esclavitud ahora!

MENSAJE DEL SECRETARIO GENERAL
EN EL DÍA INTERNACIONAL PARA LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD

2 de diciembre de 2016

El Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud nos exhorta a recordar a las víctimas en todo el mundo y a reflexionar sobre los avances realizados hacia la eliminación de todas las formas contemporáneas de esclavitud, como el trabajo forzoso, las peores formas de trabajo infantil, el matrimonio forzado y las formas serviles de matrimonio, el trabajo servil y la trata de personas.

Este año, el Año Internacional coincide con el 90º aniversario de la Convención sobre la Esclavitud, firmada en 1926, y con el 60º aniversario de la Convención Suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, la Trata de Esclavos y las Instituciones y Prácticas Análogas a la Esclavitud, firmada en 1956.

En cierta medida, podemos sentirnos alentados por la disminución del número de niños sometidos a las peores formas de trabajo infantil, por la ampliación de los marcos jurídicos y normativos integrales para abordar las formas contemporáneas de esclavitud y la trata, y por la creciente conciencia pública sobre la cuestión.

No obstante, de acuerdo con las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, casi 21 millones de personas son víctimas del trabajo forzoso y viven atrapadas en situaciones de explotación extrema, abusos y violencia, incluida violencia sexual y por razón de género. Con demasiada frecuencia, aquellos que sufren múltiples formas de discriminación, entre ellos las mujeres, los niños, los pueblos indígenas, las minorías y las personas con discapacidad, son también extremadamente vulnerables a la explotación y los abusos.

La mayor penalización de la migración que se observa en nuestros días ha aumentado la vulnerabilidad de millones de personas que huyen de los conflictos, la persecución, situaciones de crisis y de la pobreza extrema, personas que fácilmente pueden caer presas de traficantes y otras personas que se benefician de su desesperación.

En la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se pide a la comunidad mundial que ha de “adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas”. Lograr este objetivo no es solo cuestión de prohibir la esclavitud por ley en todo el mundo, sino que también se ha de luchar contra sus causas fundamentales, ampliar el acceso de las víctimas a la justicia y aumentar las disposiciones para la rehabilitación.

El Fondo Fiduciario de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para Luchar contra las Formas Contemporáneas de la Esclavitud ayuda a restablecer los derechos humanos y la dignidad de miles de víctimas y de sus familias concediendo subvenciones a proyectos que prestan servicios de rehabilitación. Insto a los Estados Miembros, las empresas, las fundaciones privadas y otros donantes a que aumenten sus contribuciones.

Juntos podemos intensificar nuestros esfuerzos y librar al mundo de esta práctica atroz.