Club Amigos de la ONU – Concurso “La magia de los Cuentos”

El pasado 12 de octubre, el I.E. SANTA ÁNGELA premió a los ganadores del concurso “La magia de los Cuentos”, proyecto realizado con motivo del Día Internacional de la Paz y en el que participaron los miembros del Club Amigos de la ONU.

Este concurso estuvo inspirado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por la ONU.

Las tres categorías en el que estuvo dividido el certamen fueron el nivel inicial, primario y secundario. Durante la premiación, se entregaron 3 platos recordatorios y 3 bolsas con útiles escolares que obsequió el Centro de Información de las Naciones Unidas (CINU), así como también medallas de reconocimiento y diplomas de honor para los ganadores.

Aquí les mostramos los cuentos que obtuvieron el primer puesto en los tres niveles.

1er. Puesto Nivel Inicial

“LOS MARES DE LA MARAVILLA”  Gilma Samadhi Collazos Cieza.  Aula 5 años “A”.

Prof. Tutora :  Juliana Vanessa Núñez Chiroque

GILMA SAMADHI COLLANTES CIEZA. 1er. PUESTO NIVEL INICIAL

GILMA SAMADHI COLLANTES CIEZA. 1er. PUESTO NIVEL INICIAL

1er. Puesto Nivel Primaria

“UN PASEO POR DOS MUNDOS”  Loraine Vallejos Briones –  6° B

Prof. Tutora :  Diana Avila  Olaya

LORAINE VALLEJO BRIONES 1er. PUESTO PRIMARIA

LORAINE VALLEJO BRIONES 1er. PUESTO PRIMARIA

Cierto día, los alumnos de sexto grado fueron de paseo campestre por el día de la primavera. Entre ellos se encontraba una niña llamada Sorsha; tenía 11 años era muy responsable y optimista con el cuidado del ambiente, por ello era feliz al tener contacto con la naturaleza.

Durante el viaje muchos niños consumieron gaseosas, galletas, snacks, etc. cuyos envases desechaban sin el menor reparo, en la carretera o en las áreas verdes:

Juan, botó al piso las cáscaras de un plátano que había comido; Mariela arrojó por la ventana todos los empaques de chocolates que saboreó durante el viaje en el bus; Eugenia lanzó el envase vacío de una gaseosa hacia el césped y por si fuera poco el grupo de André formó pelotitas con las servilletas de papel que usaron, las cuales tiraron en el trayecto del camino; el grupo de Francisco jugaba expulsando chapitas en los ríos a manera de competir para saber quién tiene más fuerza según la distancia a la que lleguen estas.

Toda esta situación era ajena a Sorsha, quien viajaba embelesada disfrutando el paisaje que ofrecía la naturaleza.

Al llegar a su destino, que era un recreo campestre muy amplio y hermoso, quedaron todos impresionados, el lugar estaba lleno de flores, las cuales Fernanda arrancaba para conservarlas en su casa o simplemente para percibir sus agradables aromas.

A pesar que las llamadas de atención eran constantes por parte de las docentes los niños hacían caso omiso de estas, o pasado un momento reincidían en sus malas conductas. Los avisos de cuidar las áreas verdes eran visibles para los niños, pero muchos de ellos no le tomaban la importancia necesaria. Además, no solamente se encontraban carteles para cuidar las áreas verdes sino también para el cuidado del agua.

Pese a esto, al entrar a los baños por salir rápidamente a jugar, Víctor y sus amigos se olvidaron de cerrar las llaves de los grifos de agua; Ameris empezó a jugar con la manguera desperdiciando así gran cantidad de agua.

Posteriormente compartieron momentos gratos, contaron chistes, jugaron mucho y sobre todo se divirtieron corriendo por el lugar.

Todo esto sumado con la larga caminata que habían hecho para llegar a su destino dejó a los niños y profesores agotados disponiéndose todos a tomar un descanso.

Sorsha se recostó bajo la sombra de un árbol. Ella tuvo un grandioso sueño, el más espectacular que cualquier niño pudo haber tenido. Ya que parecía tan real por la actitud que tomará cuando despierte.

En su sueño pudo visualizar la existencia de dos mundos muy contradictorios entre sí y tan reales que ella se sentía parte de ellos.

El primer mundo se llamaba “El mundo negro”.

 Era negro, porque este era muy oscuro y tenebroso que el miedo se apoderó de ella durante unos instantes; sin embargo, recordó estos caminos que eran muy similares a los que ya había recorrido con sus amigos, pero con la diferencia que estaban totalmente contaminados.

Aun así, una sensación extraña la invita a conocer este mundo.

Al transitar por este lugar cada paso que daba generaba una voz de lamento que decía: “La culpa la tiene Juan, por haber tirado esas cáscaras de plátanos.”; “La culpa la tuvo Mariela porque eliminó todos los empaques de chocolates que había comido durante el viaje en bus.”; “La culpa la tuvo Eugenia porque lanzó el envase vacío de una gaseosa.”; “La culpa la tuvo el grupo de André porque arrojó pelotitas con las servilletas de papel que usaron.”

Ella prosiguió su camino totalmente desconcertada. Luego llegó a un río que estaba lleno de chapitas y envolturas, pero sobre todo le impactaron sus aguas que eran tan oscuras como el petróleo. Sorsha se acercó y al meter sus manos dentro de las aguas se oyó una voz que decía: “El grupo de Francisco es el insensato puesto que arrojaron chapitas y estas al degradarse dañaron el agua “.

Luego llegó a un lugar parecido a un bosque, vio que había flores marchitas, en su mayor parte sin vegetación.

Al entrar se oyó nuevamente voces que le decían: “La culpable fue Fernanda y muchas niñas más en el mundo, porque arrancaron todas las flores que encontraron.”

Al pasar un tiempo se sentía cansada, pero sobre todo tenía mucha sed, encontró un riachuelo, se acercó, pero estaba totalmente seco. Oyó una voz que decía:

– “¿Recuerdas que Ameris desperdicio el agua con la manguera?”

Caminó un poco más y encontró un pueblo, pensó que sería su salvación, pero no fue así; al entrar vio muchas personas que se acercaban a ella, pudiendo observar que eran habitantes con grandes heridas en la piel, las cuales le refirieron que eran a causa de los rayos ultravioletas que han dañado tanto la capa de ozono, otros decían que era la alergia causada por la contaminación en el ambiente.

De repente oyó una voz distinta a las demás, una voz alegre que le dijo:” Acompáñame”, sin pensarlo dos veces aceptó.

De pronto; apareció en un mundo muy bello, el que se denominaba: “El mundo verde”.

Dio el primer paso con temor a que ocurra lo mismo que en el mundo anterior, pero para su suerte, no fue así, estuvo muy contenta, encontró muchas flores, áreas muy amplias y limpias, este lugar estaba lleno de aves, mariposas, conejitos, mariquitas, etc.

Una suave brisa se apoderó del lugar y un sol resplandeciente acompaño su caminar además de un hermoso arcoíris que fulguraba en el claro cielo celeste. Sorsha estaba muy feliz en este mundo.

Al bajar la colina encontró un pueblo muy lindo donde sus habitantes la acogieron con mucho cariño y amabilidad. Sorsha empezó a jugar con los niños y al paso de un tiempo la invitaron a comer frutas frescas a un hogar. Pudo darse cuenta que sus temas de conversación eran muy agradables, no como en la vida real que solo se habla de enfermedades, preocupaciones y problemas. En este lugar se planteaban ideas positivas y creativas para mejorar aún más su medio ambiente.

Ella escuchó con mucha atención, es así que quiso quedarse allí para siempre, pero de repente oyó la voz que la había transportado a ese hermoso y agradable lugar, esta le decía: “Ya es hora del cambio”

De repente oyó la voz de su profesora que estaba hablándole para que despertase. Comentó todo lo ocurrido en su sueño a sus compañeros.

Todos sus amigos se quedaron asombrados y ansiosos de escuchar todo lo que ella decía.

 Los niños asumieron su responsabilidad de haber ocasionado daño al medio ambiente y vieron como un reto hacer posible el repararlo tomando así la iniciativa de generar ideas para cuidar y proteger la naturaleza.

Desde entonces ellos cuidan el medio ambiente para que un día logren transformar a su mundo en: “EL MUNDO VERDE”.

1er. Puesto Nivel Secundaria

“NUESTRA  VERDADERA LUCHA”  :  Andrea Martínez Manayay  4°

Día a día me levanto, abro los ojos y miro a mi alrededor; sé que algún día ya no me levantaré y quizás ya no debería luchar más, simplemente a veces creo que debería hacer lo que la mayoría de personas hacen, es decir, suicidarme.

Han pasado ya, tres años desde lo ocurrido, tres años desde que se fue el agua, estoy sola en esta lucha, abandoné a mis tíos en su lujosa mansión, nunca fueron tan cercanos a mí a pesar de vivir en la misma casa; sólo me mantenían  porque era su obligación. Desde la muerte de mis padres aprendí que tenía que ser independiente.

Aún recuerdo mi última conversación con mi tío:

-Tenemos que irnos y buscar refugio.

-No Elena, aquí estaremos bien, tenemos suministros y suficiente dinero para…

-¿Para qué?-interrumpí-¿quién lo necesitará?

-Mira, sé que estás preocupada por lo que pasará pero se manejará

-No tío, estás mal, el dinero ya no nos servirá en este nuevo mundo donde el caos reinará porque el dinero y lo material no es vida, el agua sí, me acerco a él, lo miro a los ojos y le doy un beso en la mejilla porque a pesar de todo los extrañaré.

Una lágrima se me escapa de los ojos al recordar esos momentos. Pero ahora es momento de levantarse e irse a cazar, aunque no me gusta hacerlo trato de convencerme a mí misma que es por su bien y les estoy ahorrando la agonía de morir de sed. Debo tratar de ser más cuidadosa con la comida pues los animales se están muriendo y además no soy la única que cazo sé que hay más personas haciéndolo y así sin dejar que los animales se reproduzcan sólo lograrán que se agote más rápido la comida.

 Han transcurrido tres semanas, y no he probado bocado alguno y para colmo ya se agotaron mis suministros de emergencia. Al momento de subir al coche trato hasta tres veces y el carro no funciona, ni modo, tendré que caminar. He caminado como una hora y no encuentro nada, hasta que a lo lejos me parece ver un cartel enorme que no logro muy bien distinguir lo que está escrito así que avanzo más hasta que leo “Comunidad N° 12 Nueva Esperanza”, avanzo lo más rápido posible que puedo y toco la puerta sin dudarlo; esta se abre muy despacio y al hacerlo completamente veo a un militar que me mira confundido, pero al momento de intentar pasar este me impide el paso y le pregunto

-¿Por qué no me dejas pasar?

-Debes pagar una cuota- me respondió fríamente

No comprendí lo que decía hasta que la palabra “dinero”, vino a mi mente, hace tiempo que ya ni la usaba-No tengo dinero-dije.

-Dame tu collar.

Llevé mis manos hasta mi cuello y aunque me dolía deshacerme de él porque era el único recuerdo de tío, pues él me lo regaló, tenía que hacerlo para sobrevivir. Al momento de entregárselo ya no me impidió el paso y lo que vi no fue para nada de mi agrado, calles solitarias con pocas personas con rostros pálidos y delgadísimos sin rumbo alguno.

-¿Qué ha pasado aquí?-logré preguntar sin salir de mi asombro aún. El gobierno cada vez nos manda menos agua y la poca comida que cazábamos ya no la encontramos, respondió el militar y recordé que no le había preguntado su nombre.

-¿Se puede saber cuál es su nombre?, soy Frank y ¿usted es?, soy Elena.

-Aquí la vida es así, manejada por los kolers-¿quiénes son ellos?-inquirí; los que negocian con el gobierno incluso tienen más autoridad que yo que fui el único de mis compañeros que sigo con vida; responde.

-Entonces, quieres mi collar para dárselos-bueno, al menos tendré un poco de agua- pensé-¿Ellos tienen agua?-pregunto tratando de pasar saliva que no había en mi garganta-Supongo, la verdad que a estas alturas creo que ya ni ellos lograron reservar su poca agua que tenían.

Caminamos hasta llegar a la guarida de los kolers, quienes nos dieron sólo dos botellas de agua a cada uno por mi collar, al parecer ni los pequeños diamantes incrustados alcanzaron para más. Pero vaya que valió la pena por un sorbo de agua ya que no bebía desde semanas pasadas por falta de lluvia.

Pasaron tres semanas que el gobierno no mandaba agua y ni los kolers la tenían. Ellos nos contaron a Frank y a mí que al parecer ni el gobierno tenía pues se habían gastado la poca agua de las grutas y pequeños manantiales encontrados; pues mientras nosotros tuvimos que adaptarnos a prácticamente vivir sin agua, a robar por agua,  a matar por agua, a raparnos el cabello por no tener agua y hasta no tener tanta higiene por no tener agua, ellos seguían viviendo su vida normal porque llevaban tiempo preparándose para cuando el mundo se quede sin agua para robarle a la humanidad lo poco de agua que quedaba sólo para ellos; porque sí, todos los científicos de quienes nos burlábamos por decir que dentro de poco no habrá nada de agua ionizada tenían la razón y ellos lo sabían.

Ya era seguro que yo moriría por no tener ni agua ni comida, no sentía mi cuerpo y mis ojos se empezaron a cerrar y estaba segura que era para no abrirlos más, pero al menos moriré sabiendo la historia de la “extinción del agua” y sabía que no iba a olvidarla.

Pero mis ojos se abrieron y encontré una realidad muy distinta a la acostumbrada, ahora sabía que mi lucha era otra. Aún no podía creer que todo había sido un sueño porque todo había parecido muy real. Levanté mis manos pude tocar mi cabello que en mi sueño me lo había rapado para no malgastar agua en él, luego recordé a mis tíos y me fui corriendo hacia ellos y los abracé como nunca antes y le pedí ayuda a mi tío pues sabía que tenía muchas influencias para ayudarme en mi campaña de cuidar el agua, porque antes había sido mi lucha sobrevivir y ahora era cuidar y hacer conciencia sobre la importancia del agua para poder vivir dignamente y luego no lamentarnos por nuestra imprudencia. Ya era el momento de cambiar y prometí hacer todo lo posible, así me tome toda la vida poder guiar el destino de los humanos por un buen camino y evitar que nosotros mismos nos autodestruyamos quitándonos los esencial para nuestra vida.

Mis labios dibujan una sonrisa, en verdad, me había gustado este cuento de mi abuela y estoy segura que a los niños de las distintas escuelas a donde va, también, les fascinará. Era uno de los tantos cuentos que a mi abuela Elena crea para tomar conciencia sobre el cuidado del agua, en cada uno de ellos hay verdad y fantasía, y aunque el lector no sepa cuál es cual estoy segura que logrará captar la esencia del mensaje que queremos dar. Estoy realmente orgullosa de mi abuela, de todo lo que ha logrado hacer en la sociedad y lo que nos ha enseñado a nosotros su familia. A pesar que ha tenido algunos altibajos en sus metas, la gran mayoría de sus proyectos han dado buenos frutos.

Gracias, a mi abuela Elena y todos los que la apoyaron y lo siguen haciendo por hacer que hoy en día haya una cultura sobre el cuidado del agua, porque sé que si uno en verdad quiere cambiar nuestro destino se puede lograr con voluntad. “No desaprovechemos el tiempo que aún tenemos para rectificar nuestros errores cometidos con la naturaleza, aún tenemos tiempo para lograr seguir manteniendo vivos; el agua, a nosotros y al planeta entero” es una de las tantas frases que siempre dice mi abuela, pero en especial a mí me encanta porque refleja lo que nosotros debemos saber y no lo hacemos, lo importante es cambiar nuestro destino que aún estamos en el momento preciso para evitar una desgracia.