26 de Junio – Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas

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La Asamblea General creó en 1981 el Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura para financiar a las organizaciones que brindaban asistencia a las víctimas de la tortura y a sus familias. La Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes fue aprobada por la Asamblea General en 1984 y entró en vigor en 1987. Existe un órgano de expertos independientes, denominado Comité contra la Tortura, que se ocupa de vigilar la aplicación de la Convención por los Estados Partes. La Comisión de Derechos Humanos nombró en 1985 al primer Relator Especial sobre la cuestión de la tortura, un experto independiente al que se le encomendó la misión de informar sobre la situación de la tortura en el mundo. Durante el mismo período, la Asamblea General aprobó diversas resoluciones en las que destacaba la importancia que podía tener el personal de atención de la salud en la protección de los presos y detenidos contra la tortura y estableció diversos principios generales para el trato de los reclusos y detenidos. En diciembre de 1997 la Asamblea General proclamó el 26 de junio Día Internacional de las Naciones Unidas en apoyo de las víctimas de la tortura.

Mensaje del Secretario General en ocasión del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas

Nueva York, 26 de junio de 2017

El año pasado, en el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el problema mundial de las drogas, la comunidad internacional tomó medidas para impulsar una respuesta colectiva multifacética a toda la gama de problemas asociados al uso indebido y el tráfico ilícito de drogas.  En esa ocasión, los Gobiernos se reunieron para trazar un nuevo camino a seguir, más eficaz y humano, en el que nadie se quedara atrás.

El período extraordinario de sesiones de la Asamblea General marcó un momento transcendental y aportó un plan de acción detallado y orientado al futuro.  Todos juntos, debemos cumplir los compromisos que asumimos de manera unánime de reducir el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas y los daños que estas causan y de asegurar que el enfoque que aplicamos promueva la igualdad, los derechos humanos, el desarrollo sostenible y una mayor paz y seguridad.

He constatado personalmente que un enfoque basado en la prevención y el tratamiento puede arrojar resultados positivos.  Cuando me desempeñé como Primer Ministro de Portugal, aproveché la flexibilidad que ofrecían los tres convenios internacionales de fiscalización de drogas para adoptar medidas de carácter no penal contra la posesión de drogas para consumo personal.  Se asignaron más recursos a la prevención, el tratamiento y los programas de reintegración social, incluidas las medidas de reducción de daños.

Portugal tiene actualmente una de las tasas de mortalidad por consumo de drogas más bajas de Europa. En 2001, la tasa de infección por el VIH entre los consumidores de drogas inyectables de Portugal era la más elevada de la región; desde la implantación de la nueva política, esa tasa y las correspondientes a todas las enfermedades de transmisión sexual han disminuido drásticamente. Las tasas generales de consumo de drogas también se han reducido.

Me enorgullezco de esos resultados y tengo la esperanza de que esa experiencia contribuya al debate sobre la cuestión y aliente a los Estados Miembros a seguir buscando soluciones integradas y de base empírica.El proceso de seguimiento del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General nos ofrece un marco institucional para aprender de los demás y compartir las mejores prácticas. Es fundamental que examinemos la eficacia del enfoque de la guerra contra las drogas y sus consecuencias en materia de derechos humanos.

No obstante los riesgos y los desafíos que supone enfrentar este problema de escala mundial, considero, y así lo espero, que vamos por el camino correcto, y que juntos podremos aplicar un enfoque coordinado, equilibrado y global que dé lugar a soluciones sostenibles.

Esta sería la mejor manera posible de aplicar las recomendaciones del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General e influir de manera positiva en la vida de millones de personas de todo el mundo.

competente y disponga del equipo que necesita y de recursos suficientes. La administración pública debe ser diversa y conducirse con ética. Debe dedicarse a trabajar de manera eficaz para prestar servicios a las personas y mejorar la vida de los más pobres y los más vulnerables.

Rindo homenaje a los funcionarios públicos de todos los países por su dedicación a la excelencia. Quisiera ofrecer unas palabras especiales de reconocimiento a la dedicación del personal de las Naciones Unidas. Después de diez años a la cabeza de esta noble Organización, me maravillo de su abnegación y profesionalismo cada día.

Una vez más, gracias por su compromiso. Trabajemos juntos para crear un entorno en el que la administración pública se distinga por su creatividad, su innovación y su ambición compartida de hacer realidad la Agenda 2030.