19 de junio – Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos

«En  la actualidad se reconoce ampliamente que la violencia sexual es una estrategia deliberada que se emplea para desgarrar el tejido social, controlar e intimidar a las comunidades y expulsar a las personas de sus hogares. […] Debemos seguir abogando por todos aquellos, mujeres, niñas, hombres y niños, cuyos cuerpos se consideran botín de guerra desde hace ya demasiado tiempo.» — Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU.

En junio de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó en su resolución A/RES/69/293 Documento PDF el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos con el objetivo de concienciar sobre este flagelo y honrar a las víctimas y los supervivientes de la violencia sexual en todo el mundo, así como rendir homenaje a todos los que con valentía han dedicado sus vidas o las perdida en la defensa de la erradicación de estos crímenes.

SECRETARIO GENERAL

MENSAJE CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL PARA LA
ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA SEXUAL EN LOS CONFLICTOS

Nueva York, 19 de junio de 2016

El mundo sigue siendo testigo de terribles niveles de violencia sexual en tiempos de guerra. Se trata de un flagelo al que ninguna región es inmune y que sigue afectando a las mujeres, las niñas, los niños y los hombres.

También se han logrado avances claros y un impulso político sin precedentes para hacer frente a estos crímenes.

En la actualidad se reconoce ampliamente que la violencia sexual es una estrategia deliberada que se emplea para desgarrar el tejido social, controlar e intimidar a las comunidades y expulsar a las personas de sus hogares. Se la considera con razón una amenaza a la paz y la seguridad internacionales, una grave violación del derecho internacional humanitario y el derecho de los derechos humanos y un serio obstáculo para la reconciliación después los conflictos y el desarrollo económico.

Las causas judiciales abiertas contra dirigentes políticos y militares han constituido un hito, marcando el fin de la era caracterizada por la impunidad de la violencia sexual como instrumento de guerra. Hoy deseo rendir homenaje a los miles de cuidadores, profesionales de la medicina, activistas y demás personas que, en la vanguardia de esta batalla, siguen luchando por el cambio.

Sin embargo, todavía nos enfrentamos a graves dificultades.

Un aspecto sumamente preocupante es el uso de la violencia sexual como táctica terrorista. Daesh, Boko Haram y otros grupos extremistas recurren a la violencia sexual como medio para atraer y retener a combatientes y para generar ingresos.

Las víctimas de secuestros, ya sean mujeres, hombres, niñas o niños, sufren los más terribles traumas como consecuencia de brutales agresiones físicas y sexuales, la imposición de matrimonios infantiles y forzados y la esclavitud sexual a gran escala.

El secuestro de más de 200 niñas de Chibok, en Nigeria, y la tragedia de las mujeres y niñas que siguen siendo obligadas a contraer matrimonios forzados o sometidas a esclavitud sexual por grupos extremistas en Oriente Medio son dos de los ejemplos más espantosos del uso de la violencia sexual como táctica terrorista. Pido que se libere de inmediato a todas las personas secuestradas y que se presten cuidados y apoyo a las que regresen, pues pueden sufrir aislamiento social y depresión.

Las mujeres y las niñas con hijos tal vez necesiten ayuda médica y psicosocial especializada, que también debe ser facilitada a los propios hijos, dada la posibilidad de que sufran un rechazo total.

La vergüenza y el estigma social a que se enfrentan estas mujeres y sus hijos deberían dirigirse a los brutales autores de la violencia.

Debemos seguir abogando por todos aquellos, mujeres, niñas, hombres y niños, cuyos cuerpos se consideran botín de guerra desde hace ya demasiado tiempo.

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