23 de mayo – Día Internacional para la Erradicación de la Fístula Obstétrica

La fístula obstétrica es una de las lesiones más graves y trágicas que pueden ocurrir durante el parto. Se trata de un orificio entre el canal del parto y la vejiga o recto causado por la prolongación u obstrucción de un parto sin recibir tratamiento. Las mujeres con esta lesión suelen sufrir incontinencia y a menudo son marginadas por sus comunidades. Muchas de ellas viven con este problema durante años e incluso décadas porque no pueden pagar la operación.

Se estima que dos millones de mujeres en África Subsahariana, Asia, la región árabe, América Latina y el Caribe viven con esta lesión, y que cada año se producen entre 50.000 y 100.000 casos más. A pesar de estos datos, la fístula se puede prevenir prácticamente en su totalidad. Su persistencia es un indicio de que los sistemas de salud no satisfacen las necesidades esenciales de la mujer.

En su resolución A/RES/67/147, la Asamblea General llama a la comunidad internacional a usar todos los años el día internacional para crear conciencia e intensificar de manera significativa las medidas dirigidas a erradicar la fístula obstétrica.

 

EL SECRETARIO GENERAL

MENSAJE CON OCASIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL PARA
LA ERRADICACIÓN DE LA FÍSTULA OBSTÉTRICA

23 de mayo de 2016

Durante mi reciente visita a Mauritania tuve la oportunidad de visitar a pacientes de fístula en un hospital de Nouakchott. Su valentía y capacidad de adaptación me emocionaron y conmovieron. Me duele profundamente que siga existiendo este flagelo prevenible y tratable, que afecta principalmente a las mujeres y niñas más pobres y marginadas y les ocasiona aún más sufrimiento y aislamiento.

La persistencia de la fístula en algunos países y regiones es un indicador de la grave falta de acceso a los servicios de salud materna de calidad. Para ponerle fin, debemos fortalecer los sistemas de salud y abordar cuestiones más amplias relativas al desarrollo y los derechos humanos que afectan a las mujeres y las niñas: la pobreza, la desigualdad entre los géneros, el matrimonio y la maternidad precoces y la falta de educación.

Todos estos objetivos son parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y fueron acordados por unanimidad por los líderes mundiales en septiembre de 2015. El objetivo 1 sobre la erradicación de la pobreza, el objetivo 3 sobre la vida sana, el objetivo 5 sobre la igualdad de género y el objetivo 10 sobre la reducción de la desigualdad deberían realizar una gran contribución para prevenir y poner fin a la fístula.

En los últimos años hemos presenciado grandes progresos en la salud materna y de los recién nacidos y se han reparado las fístulas de más de 70.000 mujeres y niñas desde que en 2003 el UNFPA y sus asociados pusieran en marcha a nivel mundial la Campaña para Erradicar la Fístula. Sin embargo, dos millones de mujeres y niñas de todo el mundo siguen viviendo con fístula y se producen entre 50.000 y 100.000 nuevos casos por año. Si se mantienen las tasas actuales, la mayoría morirá sin recibir ningún tipo de tratamiento, lo cual constituye una situación desgarradora e inaceptable.

La fístula ha sido prácticamente eliminada en la mayoría de los países de ingresos medianos y altos de todo el mundo, por lo que sabemos que puede eliminarse en todos los países.

Hoy, en el Día Internacional para la Erradicación de la Fístula Obstétrica, hago un llamamiento para que se ponga fin a la fístula en el curso de una generación. Aprovechemos el impulso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible junto con un liderazgo político firme, una inversión y una acción aceleradas y defensores de la causa apasionados y comprometidos para alcanzar este objetivo histórico y transformador.