Una agenda para la humanidad

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, Foto: ONU/Paulo Filgueiras

Artículo de Opinión

Por Ban Ki-moon
Secretario General de las Naciones Unidas

 

En ningún momento desde la fundación de las Naciones Unidas ha habido tantas personas que necesiten desesperadamente asistencia humanitaria. Son más las partes en conflicto que violan flagrantemente el derecho internacional humanitario. Se necesitan más recursos que nunca para atender unas necesidades humanitarias que aumentan vertiginosamente. Sin embargo, nos enfrentamos a las mayores carencias financieras de la historia.

Por estos motivos y otros más, me propongo convocar la primera Cumbre Humanitaria Mundial, que tendrá lugar los días 23 y 24 de mayo en Estambul. Insto a los líderes mundiales, las organizaciones internacionales y demás interesados a que se comprometan a ayudar más y mejor a quienes están más necesitados. No hay tiempo que perder.

El cambio climático está afectando a la vida y los medios de subsistencia a lo largo y ancho de nuestro frágil planeta. Conflictos brutales y aparentemente insolubles, el extremismo violento, la delincuencia transnacional y la creciente desigualdad están arrasando las vidas de millones de hombres, mujeres y niños y desestabilizando regiones enteras. Nunca desde la Segunda Guerra Mundial había habido tantas personas obligadas a huir de sus hogares.

En todo el mundo, más de 125 millones de personas necesitan asistencia humanitaria. Si todas vivieran en el mismo país, sería el undécimo Estado más poblado del planeta, y uno de los de mayor crecimiento.

Los complejos desafíos actuales superan las fronteras. Ningún país u organización puede enfrentarlos por sí solo. Es preciso que restauremos la confianza en la capacidad de nuestras instituciones nacionales, regionales e internacionales para hacer frente a esos retos.

Un sentido de humanidad compartida debe inspirar nuestras políticas e impulsar nuestras decisiones financieras. Con antelación a la Cumbre, he elaborado una Agenda para la humanidad como marco de acción, cambio y responsabilidad mutua. Incorpora cinco responsabilidades fundamentales.

En primer lugar, los dirigentes deben intensificar sus esfuerzos para encontrar soluciones políticas que pongan fin a los conflictos y los prevengan. El enorme costo humano y económico de los conflictos los convierte en el mayor obstáculo para el desarrollo humano. Debemos avanzar de la gestión de las crisis a su prevención.

En segundo término, los países deben respetar las normas que protegen la humanidad. Esto significa observar el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos, y poner fin al bombardeo y ataque de objetivos y zonas civiles. También supone comprometerse con la justicia nacional e internacional y acabar con la impunidad.

En tercer lugar, nadie debe quedarse atrás – y debemos ocuparnos en primer lugar de quienes están más rezagados. Se trata de transformar las vidas de los más vulnerables, incluidos los que viven en situaciones de conflicto y de pobreza crónica, y quienes están expuestos al riesgo de peligros naturales y la elevación del nivel del mar. Debemos reducir los desplazamientos forzados, proporcionar más oportunidades para migrar de forma ordenada y legal, empoderar a las mujeres y las niñas y asegurar una educación de calidad para todos. No podemos cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, acordados por los líderes mundiales el pasado septiembre, si no nos ocupamos de estas personas.

La cuarta responsabilidad fundamental es avanzar de la prestación de ayuda a la eliminación de la necesidad. Es preciso que cerremos para siempre la brecha humanitaria y en materia de desarrollo. También debemos anticiparnos a las crisis, no esperar a que se produzcan. Tenemos que fortalecer el liderazgo y la capacidad locales, reducir la vulnerabilidad e incrementar la resiliencia de los pueblos y comunidades, que siempre serán los que respondan en primera y última instancia a las crisis.

En quinto lugar, debemos encontrar modos inteligentes e innovadores de movilizar fondos. Esto exigirá diversificar y ampliar la base de recursos y utilizar una mayor variedad de instrumentos financieros. He propuesto una nueva plataforma de financiación internacional con el Banco Mundial para encontrar mecanismos que permitan financiar nuestra respuesta a crisis que se arrastran desde hace largo tiempo.

La Agenda para la humanidad contempla acciones clave y transformaciones estratégicas que son necesarias para reducir las necesidades humanitarias y contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Insto a los líderes mundiales a que acudan a la Cumbre Humanitaria Mundial con el compromiso de promover el progreso humano sostenible y una vida digna y segura para todos.

El autor es Secretario General de las Naciones Unidas.
Su informe “Una humanidad: nuestra responsabilidad compartida” se publicó el 9 de febrero de 2016.