17 de Octubre – Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

En 1992, la Asamblea General, acogiendo con satisfacción el hecho de que, el 17 de Octubre, algunas organizaciones no gubernamentales, por iniciativa de una de ellas (el Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo, con sede en Francia) había celebrado en muchos Estados el Día Mundial para la Superación de la Pobreza Extrema, declaró esa fecha Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza (resolución 47/196, del 22 de Diciembre).

La observancia del Día tiene por objeto sensibilizar a la opinión pública respecto de la necesidad de erradicar la pobreza y la indigencia en todos los países, en particular los países en desarrollo, necesidad que se ha convertido en una prioridad del desarrollo.

 posterior a 2015 y hacemos frente a la amenaza del cambio climático, no debemos perder de vista nuestra obligación más fundamental: eliminar la pobreza en todas sus formas. También debemos poner fin a la marginación de las personas que viven en la pobreza. Sus conocimientos y sus opiniones son esenciales si queremos hallar soluciones significativas y duraderas.

Insto a los Estados Miembros y a todos los asociados a que adopten medidas decisivas para erradicar la pobreza y construir un futuro sostenible, pacífico, próspero y equitativo para todos. Nuestro objetivo debe ser la prosperidad para todos, no solo para unos cuantos.

                                        MENSAJE DEL SECRETARIO GENERAL CON MOTIVO DEL                                           DÍA INTERNACIONAL PARA LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA

17 de octubre de 2015

Este año, el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza se celebra en un momento en que el mundo emprende una nueva y osada senda hacia un futuro digno para todos, con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como guía.

El tema de este año, “Construir un futuro sostenible: unirnos para poner fin a la pobreza y la discriminación”, destaca la necesidad de prestar más atención a los miembros excluidos y marginados de la familia humana.

Alentado por la movilización global desencadenada por los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el mundo ha hecho progresos extraordinarios en lo que respecta a la reducción de la pobreza extrema. En los últimos 25 años, se ha conseguido que más de 1.000 millones de personas superen el umbral de pobreza.

Sin embargo, la situación no ha mejorado para todos. Más de 900 millones de personas siguen viviendo en la pobreza extrema y muchas más están en riesgo de caer en ella. El cambio climático, los conflictos violentos y otros desastres amenazan con echar a perder muchos de nuestros logros.

Con la aprobación de la Agenda 2030, los dirigentes mundiales asumieron un compromiso para poner fin a la pobreza en todas sus formas, en todo el mundo, dentro de un plazo concreto. Para ser capaces de responder a este llamamiento, debemos hacer frente a la discriminación en todas sus manifestaciones.

No dejar a nadie atrás significa acabar con la discriminación y los abusos dirigidos contra la mitad de la humanidad, esto es, las mujeres y las niñas del mundo. Significa combatir la discriminación abierta contra las minorías, los migrantes y otras personas, así como el abandono más insidioso de los desfavorecidos, en especial los niños. Y significa garantizar el acceso al estado de derecho y proteger los derechos humanos de todos.

La Agenda 2030 surgió como resultado del proceso más incluyente de la historia de las Naciones Unidas. Participaron en las deliberaciones al respecto los Estados Miembros, millones de jóvenes y miles de organizaciones no gubernamentales, empresarios y otras personas. En este momento en que esperamos traducir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en medidas significativas en la práctica, debemos mantener este espíritu.

Nuestra generación puede ser la primera en presenciar un mundo sin pobreza extrema, donde todas las personas, no solo los poderosos y los privilegiados, puedan participar y contribuir por igual, sin discriminación ni miseria.