Mensaje del Secretario General con motivo del 40° aniversario de la entrada en vigor de la Convención sobre las Armas Biológicas

26 de marzo del 2015

Hoy se cumple el cuadragésimo aniversario de la entrada en vigor de la Convención sobre las Armas Biológicas, primer tratado de desarme multilateral en prohibir toda una categoría de armas de destrucción en masa. En los últimos cuatro decenios, la Convención sobre las Armas Biológicas ha hecho una importante contribución a los esfuerzos colectivos para eliminar esas amenazas. En la actualidad, la norma contra el uso y la posesión de armas biológicas sigue siendo fuerte y ningún país se identifica como poseedor de armas biológicas.

Sin embargo, no podemos bajar la guardia. La octava Conferencia de Examen en 2016 representa una oportunidad para consolidar los progresos y examinar la manera de adaptar esta Convención histórica a los retos planteados por los avances de la ciencia y la tecnología, así como los posibles riesgos que plantean los terroristas y otros agentes no estatales. Aliento a los Estados partes que reflexionen de forma creativa sobre cómo consolidar la confianza en el cumplimiento de la Convención.

El brote de ébola en África occidental demuestra el daño que pueden causar las enfermedades, daño que podría aumentar masivamente si esas enfermedades se utilizan de manera deliberada como armas. Por otra parte, el brote también demuestra el compromiso de la comunidad internacional para responder a esas amenazas, ya sean naturales o intencionales. También deja en evidencia la función esencial de la ciencia para crear mejores defensas. A medida que somos testigos de avances cada vez más notables en las ciencias de la vida, nos corresponde garantizar que esos avances se utilicen de manera responsable.

En la actualidad, cuarenta años después de su entrada en vigor, la Convención sobre las Armas Biológicas cuenta con el apoyo de 173 Estados partes. Pido a los 23 gobiernos que aún no se han adherido a la Convención que lo hagan sin demora. En este aniversario, todos los países deberían reafirmar su rechazo inequívoco al uso de las enfermedades como arma.