Día Mundial de la Tuberculosis

La tuberculosis es curable, pero los esfuerzos que se realizan en la actualidad para encontrar, tratar y curar todos los enfermos son insuficientes. De los nueve millones de personas que contraen la tuberculosis cada año, una tercera parte queda “desatendida” por los sistemas de salud. Una gran parte de esos tres millones pertenecen a las comunidades más pobres y vulnerables, o marginadas, del mundo, como los migrantes, los refugiados y desplazados internos, los reclusos, los pueblos indígenas, las minorías étnicas o los consumidores de drogas.

El Día Mundial de la Tuberculosis es una oportunidad para concienciar sobre la carga mundial de tuberculosis y el estado en que se encuentran su prevención y control. Asimismo, es una ocasión para movilizar compromisos políticos y sociales para seguir avanzando.+

Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Mundial de la Tuberculosis
24 de marzo de 2015

Entre 2000 y 2013, el diagnóstico y el tratamiento de la tuberculosis han permitido salvar cerca de 37 millones de vidas: es indudable que estamos por alcanzar una gran victoria en el ámbito de la salud mundial. Tenemos la oportunidad no solo de reducir la propagación de la tuberculosis sino de poner fin, antes de 2035, a esta epidemia y al dolor que sigue ocasionando para tantas familias en el mundo entero.

Pero la victoria no está garantizada. Se estima que 9 millones de personas enfermaron de tuberculosis en 2013 y 1,5 millones murieron. Es por ello que en este Día Mundial de la Tuberculosis insto a los gobiernos, las comunidades afectadas por la tuberculosis y los trabajadores de la salud a que redoblen sus esfuerzos, en consonancia con la ambiciosa estrategia establecida en 2014 por la Asamblea Mundial de la Salud para poner término a esta epidemia mundial en menos de dos décadas.

La estrategia “Alto a la Tuberculosis” de la Organización Mundial de la Salud establece medidas y objetivos claros que marcan el camino para lograr un mundo libre de las muertes y el sufrimiento que provoca la tuberculosis. Este plan de acción dinámico, basado en la atención centrada en el paciente, estimulará la consecución de avances clave en la investigación y la innovación que son imprescindibles para luchar contra la tuberculosis, incluida sus formas multirresistentes y ultrarresistentes.

La estrategia se inserta además en el marco de los objetivos más amplios de la erradicación de la pobreza, la protección social y la cobertura sanitaria universal. Los efectos de la tuberculosis repercuten gravemente en las poblaciones más vulnerables: los que tienen que luchar contra la pobreza y sistemas de salud deficientes en países de ingresos bajos y medianos; las mujeres que se encuentran en sus años más productivos, entre los 15 y los 44 años, cuando la tuberculosis es una de las cinco principales causas de muerte; los niños; los presos y los migrantes, y las personas que viven con el VIH, para quienes la tuberculosis es la enfermedad más común y la principal causa de muerte.

Si bien es importante haber logrado uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en materia de salud para 2015, a saber, detener y comenzar a reducir la incidencia de la tuberculosis, el Día Mundial de la Tuberculosis recuerda a los gobiernos y a las comunidades que no es el momento de darnos por satisfechos. Debemos empezar a trabajar para poner en marcha de manera eficaz la estrategia “Alto a la Tuberculosis” a nivel mundial y para impulsar la investigación en que se sustentará su éxito.

En este Día Mundial de la Tuberculosis, celebremos los logros alcanzados en los últimos 15 años reafirmando nuestra decisión de poner fin al flagelo de la tuberculosis en todo el mundo para 2035.