5 de setiembre – Día Internacional de la Beneficencia

Proyecto de Saneamiento de la Fundación Sahara en Cape Coast, Ghana, 2003. Crédito de la foto: Gyorgy Konkoly-Thege

Proyecto de Saneamiento de la Fundación Sahara en Cape Coast, Ghana, 2003. Crédito de la foto: Gyorgy Konkoly-Thege

La beneficencia puede aliviar los peores efectos de las crisis humanitarias, complementar los servicios públicos de atención de la salud, la educación, la vivienda y la protección de la infancia.

En reconocimiento del papel de la caridad a la hora de mitigar el sufrimiento humano, así como el de las organizaciones de beneficencia y el de los particulares, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución A/RES/67/105, decidió designar el 5 de septiembre, aniversario de la muerte de la Madre Teresa de Calcuta, Día Internacional de la Beneficencia.

Mensaje con ocasión del Día Internacional de la Beneficencia

5 de septiembre de 2015

El Día Internacional de la Beneficencia coincide con el aniversario del fallecimiento de la Madre Teresa, que fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1979 por su labor para superar la pobreza y que, como es bien conocido, entregó a algunas de las personas más pobres de la India el dinero que se le había concedido al recibir el premio.

En esta época en que la necesidad de asistencia humanitaria es mayor que nunca y hay más refugiados y desplazados que nunca desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, las organizaciones de beneficencia desempeñan un papel cada vez más crucial para atender las necesidades humanas.

Como se reconoce en la Agenda de Acción de Addis Abeba, los recursos, los conocimientos y el ingenio de las organizaciones filantrópicas y de voluntarios serán de ayuda inestimable para ejecutar la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Los organismos humanitarios y de desarrollo de las Naciones Unidas también dependen de las donaciones del público y de la generosidad de los gobiernos para seguir desempeñando su labor, imprescindible para la vida, en respuesta a los desafíos del desarrollo, los desastres naturales, los conflictos armados y otras emergencias.

En este Día Internacional de la Beneficencia, exhorto a todas las personas del mundo a que realicen actividades de voluntariado y beneficencia para paliar el sufrimiento humano.

Esas expresiones de solidaridad contribuyen a nuestro anhelo común de convivir en armonía y construir un futuro pacífico y sostenible para todos.